Se tensaron al mismo tiempo, y se liberaron en los brazos del otro, jadeando, gimiendo, besándose con ganas, hasta que sus sexos se encajaron del todo y explotaron en el más delicioso nirvana que pudieron imaginar, uno donde ambos suspiraron y se sintieron.
Mare notó las pulsaciones de su miembro, mientras expulsaba con furor el semen dentro de su vientre, calentándola y llevándola al paraíso, era de donde no quería salir nunca más, porque había encontrado al hombre de sus sueños, ese hombre qu