Capítulo 49. Aristo se desespera.
―Creo que me reseteaste el cerebro ―dijo Alec con una bolsa de guisantes congelados puesto sobre su amoratado ojo.
―Era lo mínimo que te merecías por lo que hiciste ―respondió Aristo.
Caminaba de un lado a otro de la terraza, demasiado estresado para estarse quieto, una de sus manos tiraba de su pelo poniéndolo en punta.
―Lo sé, estoy muy arrepentido de lo que hice ―afirmó Alec con un suspiro.
―Tu hermano te engañó, pero el que decidió no creerle a su esposa fuiste tú ―reclamó Demetrio
―Lo sé,