Capítulo 48. Verdades ocultas.
Aristo estaba acostado en el piso de su despacho, cuando sintió una patada en su cadera.
―Levántate, idiota.
La voz de Alec le taladró el cerebro por lo que gimió llevándose las manos a la cabeza. Se giró y se puso en posición fetal dándole la espalda a su hermano y se volvió a dormir, por lo que no escuchó la conversación que se desarrolló entre Demetrio y Alec,
―Te dije que estaba perdido de borracho ―dijo Demetrio molesto.
―¿Lo dejarás pasar la mona tirado en el piso? ―preguntó Alec con un t