Parte II Capítulo 39. El destino de París.
Emma sintió su alma caer al infierno con la noticia, el miedo se apoderó de ella. Comenzó a temblar y un sabor metálico en la boca le dijo que estaba a punto de vomitar el desayuno. ¿Acaso nunca podría ser completamente feliz? ¿Hasta cuando esa mujer venía a amenazar sus vidas y a su familia?
―¡Mis niños! ¡Oh, por Dios! Sam, ella vendrá por nosotras y por los niños ―dijo Emma.
Sam la miró asustada.
―Ella dijo que la próxima sería yo ―susurró Sam.
En la mente de ambas, París se había converti