Capítulo 29. ¿Divorcio? Ni pensarlo
Aristo subió al segundo piso corriendo por las escaleras, al llegar a la puerta de la habitación de Sam tocó con los nudillos. Miró la hendidura para ver si había luz en la habitación, estaba oscuro, volvió a tocar sin importarle que ella estuviese acostada. De nuevo no obtuvo respuestas, por lo que abrió la puerta, el lugar tenía las cortinas cerradas y la oscuridad era absoluta.
―Samantha
Silencio.
Encendió la luz y vio la cama sin sábanas y ningún objeto personal a la vista, abrió el arma