Estaba parada junto al cuerpo del oso que yacía en el suelo, mientras que Sebastián estaba encima de él, ya en su forma humana, quitándole la piel con un cuchillo que no sé de dónde y en qué momento lo obtuvo.
Yo solo lo miraba, curiosa que acababa de suceder esto; más allá de asustarme, me emocionaba, salí de mi trance cuando escuché su sonrisa.
-¿vas a seguir mirándome así?.-me dijo con una gran sonrisa.
-¿qué eres?.-eso fue lo único que pude decirle sin quitarle la mirada de encima.
-creo