Capítulo 32: En sus brazos.
Arthur no había dicho nada desde que cruzó la puerta, pero sus ojos lo decían todo. Me miraba con esa intensidad que siempre me hacía sentir vulnerable, pero al mismo tiempo, me hacía querer estar más cerca de él.
Nuestros cuerpos seguían pegados, nuestras respiraciones seguían entrecortadas después del beso desesperado que nos habíamos dado. No había ninguna barrera entre nosotros en ese momento; estábamos completamente entregados el uno al otro, como si el mundo entero hubiera dejado de exist