Teo
Sabía que no debía ir contra su voluntad y que como cualquiera, dejarla ser libre de tomar la justicia como mejor lo crea era lo mejor, pero... ¡No! me niego rotundamente a quizás perderla, no tengo la certeza de que volverá y como Alfa no puedo abandonar mi manada.
—¡ABRE LA MALDITA PUERTA, TEO! ¡TE LO ADVIERTO! ¡ME DEJAS SALIR O PRUEBAS LO PEOR DE MÍ!
Sus gritos resonaban mientras mi mente se conectaba a una conversación posiblemente igual con Amul, pues ese perezoso en lugar de salir a m