Distraídos en su conversación, ni Radu ni Korvoz notaron lo que pasaba hasta que escucharon un lamento fuerte. Al mirar notaron que Amón sonreía como idiota mientras la sangre corría por su rostro.
¿Amón?
Mi hermosa compañera me ha roto la nariz.
Korvoz reía mientras Radu observaba con curiosidad al demonio.
Me gusta, Amón, que no estás molesto. Los demonios son explosivos y conozco algunos que, por menos de eso, la hubiesen atacado.
La he provocado hasta ese punto, además, si fuese una humana