Lucifer apareció entonces acompañado de Amón, quien al sentir aun algo de dolor en su hija, miró a Lucifer con enfado.
—Hablarás con Gabriel, porque sé que sabes de lo que va esto. Puedo entender que quiera proteger a su esposa, pero no puede herir a Christie.
—Amón, tengo frío.
—Puedo ayudarte, considérame un calefactor portátil. Voy a colocar mis manos sobre tu cabeza y te sentirás bien.
Efectivamente, pocos segundos después ya se sentía bastante mejor, aun así, y sin que le importara si habí