No eran gemelos idénticos, claro que a primera vista eran bastante parecidos, pero había diferencias muy marcadas, mismas que hacían que quienes realmente los conocieran pudiesen saber quién era quien.
—Hermano, siento lo mal que estás.
—Y lamentablemente mi enfado despertó a Gabe.
—¡Maldición!
—Por eso me cerré al vínculo.
—Te entiendo, quise darte unos minutos Alec, porque sentí que estabas en el borde.
—Así es.
—Por mí culpa asumiste un papel que detestas. Lo lamento de verdad porqu