Luca cerró los ojos y colocó sus manos sobre Christie, quien empezó a sentir un calor que la recorría por el cuerpo llenándola de alivio y calidez.
—Voy a llevarte a un sitio, tus padres ya saben del accidente y que estás bien. Tenemos gente cuidándolos, se encuentran a salvo. La magia que tomó control de tu cuerpo es peligrosa y solo una hechicera puede sacarla.
—¿Una hechicera?
—Si, su nombre es Morgana.
Christie empezaba a sentir náuseas. Así que sin perder tiempo la llevó a una casa ba