—La verdad es que no, sigo con el mismo dolor de ayer.
—Tranquila, seguramente que ahora cuando estemos en el doctor indicará reposo y te hará una serie masajes.
En cuánto dijo la palabra "masajes" las mejillas de Giselle se tornaron rojizas al recordar lo que había ocurrido la mañana anterior. Sus ojos se encontraron con los del, pero ambos no dijeron nada.
En cuanto sonó la cafetera, se puso de pie para buscar la infusión para su invitado. Lo puso en una taza idéntica a la que ella tenía, sol