—De nada, te a,de todo lo que tenía que a,dar, y ahora vas a poder caminar mejor. Aunque te sugiero que haga reposo y te untes esta crema que te voy a entregar.
Ella asiente, en cuanto le da todo ya se encuentran caminando hacia el exterior. No puede evitar mirar de reojo a Leonardo, después de haberse tirado tantos gases. Ahora le daba profunda vergüenza tener que hablar con el.
—¿Estás bien? —Quiere saber el mismo.
—Estoy perfecta, ahora no me duele tanto el pie.
—Me alegra saber eso, la verd