—¿Y Ana? —Quiso saber ella.
—No lo sé... también intenté contactarla. Y no quiso atender.
—Tal vez... está deprimida. Creo que deberíamos, comer e ir a visitarlas ¿no te parece?
—Me parece una buena idea, podríamos llevar la pizza a su casa —comento Melissa.
—Tienes razón, no se me había ocurrido.
Giselle, fue a cambiarse un poco la ropa, en parte le daba mucho miedo que su amiga se diera cuenta de lo que había estado haciendo durante el día.
Miró de reojo: la cama la cual había tenido que camb