Mundo ficciónIniciar sesiónEl Día Después
La claridad del amanecer se filtraba suave a través de las cortinas de la sala. El silencio era casi absoluto, interrumpido solo por el zumbido lejano del refrigerador y el compás tranquilo de la respiración de Eliot. Harper despertó primero, enredada en la manta con la que solía cubrirse en sus noches de películas, pero ahora era lo único que separaba su piel desnuda del mundo.
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