Mundo ficciónIniciar sesiónYa No Hay Barreras Entre Nosotros
Callum la guio hacia el dormitorio que Aurora le indicó. Y gracias a Dios, no era el principal. Evan no dormía con ella. Cada paso era un delicado equilibrio entre deseo y cuidado; cada movimiento, un reconocimiento silencioso de la vida que crecía dentro de ella. Se detuvo frente a la cama y la tomó entre sus brazos, asegurándose de que se sintiera segura antes de acercarla a él. Sus ojos recorrían su rostro, sus hombros, su vientre, absorbiendo cada detalle como si pudiera grabarlo para siempre a medida que la desnudaba.
- Aurora… - susurró de nuevo, mientras un brazo rodeaba su espalda y la otra mano descansaba suavemente sobre su vientre para acomodarla cuando volvió a la cama después de desvestirse - Estás hermosa.
La joven suspiró, dejándose envolver por él, por la calidez de su pecho, por la fuerza con







