Por Rodolfo
Almorcé en la empresa, había temas que solucionar, tenía frente a mi, al director de una de las empresas.
-Estás de mal humor.
Me dice Gastón, el director general de todas las empresas, él estaba a un costado, sentado en el sillón, era mi mejor amigo y todavía no le conté nada.
Nos pidieron que seamos discretos, pero eso no significa que él no lo pueda saber, no firmamos ningún documento de no divulgación.
Yo ignoré sus palabras.
Él no tuvo ningún problema.
Despedí de mi oficina a l