CAPÍTULO 92. NO LE PERTENECE A NADIE
Olivia elevó su mentón e inhaló profundo, intentando apaciguar el dolor que sentía al verlos juntos. Se reprimió mentalmento por haber ingresado, sin esperar a que llegara la asistente, pero no estaba segura de que la fuera a recibir.
—Necesito que hablemos —expresó presionando sus puños.
Alexander entrelazó los dedos a los de su esposa y se quedó pensativo.
—Tienes cinco minutos —indicó con frialdad, cuando se lo proponía solía dejar salir a aquel hombre duro, sin sentimientos que aparentó ser