CAPÍTULO 34. ESCÁNDALO
Madison tomó su móvil, llena de rabia.
—Maldito infeliz —bramó—, no voy a permitir que te acerques a lo que más amo en el mundo —indicó—, antes de que intentes cualquier cosa, voy a acabar contigo —gritó mientras sus dedos temblaban al buscar el número al que le había llamado días atrás.
Elevó su cristalina mirada al sentir como los dedos de Alexander le retiraron el teléfono.
—No tienes porque rebajarte al llamarlo, todo lo haremos a través de los abogados de la familia —indicó—, ya no estás s