CAPÍTULO 33. CORAZONES SIN MANCHA
—Para mí fue más que eso —respondió—, trabajaba en el servició de limpiezas de lujosos apartamentos. Casi acababa de salir de la casa de asistencia donde pasé muchos años. Creí que James me amaba —pausó un momento—; no tenía la menor idea de que estaba casado, hasta que… —Su mirada se cristalizó—, su esposa me sorprendió mientras trabajaba, me humilló tanto, hasta que desquitó su frustración en mí. Nunca me había sentido tan insignificante, tan poca cosa, como en ese momento, además que saber