Yoko:
La verdad es, que la curiosidad de Eván duró muy poco.
Luego de cinco meses de matrimonio, en los que me tocó apenas un par de veces, ya no regresó a compartir mi cama.
No me quejo.
Realmente no me importa.
A quien amo es a Milia.
Pero oh, de vez en cuando recuerdo lo que hicimos aquella tarde en el despacho y me sonrojo.
Mi padre me molió a golpes a la edad de quince años, porque se enteró que yo había besado a otra chica, y para que aprendiera a “ ser mujer” permitió que dos de s