Milia:
Meses antes:
Entré al sótano, preparándome mentalmente para lo que vería, pero en vez de asco o miedo, lo que atestigüé me causó pena.
La mujer, atada de manos y pies en aquella silla, no era ni la sombra de lo que había sido. Respetada, admirada, obedecida…la Koroleva de mi hermano. Ahora solo era una traidora, sucia y de rostro deforme.
—Déjame adivinar, te han ascendido y ahora eres la ejecutora.- masculla, mirándome con desdén.
—Estás equivocada. Ahora soy la Koroleva.
Se suelta a r