Blanche:
—¿Bebé?- lo volví a intentar, pero se movió nervioso, gruñéndome.
Los pecchi estaban cerca, y sus risas me ponían nerviosa.
Si el lobo los atacaba…
—¡Come! (¡Ven!)- ordené, y el animal reaccionó, acercándose a mi mano y olfateándome un momento.
Entonces, fue como si el tiempo hubiera retrocedido.
Shadow movió su cola con alegría y se enredó entre mis piernas haciéndome trastabillar.
—Calma, bebé. Calma. Vas a tumbarme. – me reí, arrodillándome a abrazarlo, aferrándome a su cuello y aca