Blanche:
—Por encima de mi cadáver, ¿me oyes?
Bebo de mi bol de sopa con lentitud, relamiéndome a cada rato y batallando con los trozos de verduras.
—No te voy a perdonar la estupidez que cometiste.
—Ya te dije que me equivoqué.Pedí perdón. ¿Que más quieres, mujer?
Oh, quiero ver qué te retuerces como el vil gusano que eres.
—No me refiero a tu grave error de enviarlos a Fiji con la suripanta de tu esposa muerta.- lo miro, clavándole puntales con los ojos.- le apuntaste con una arma a los mell