Diez horas antes:
Yelana:
He hecho muchas cosas en mi vida con tal de sacar provecho.
A la tierna edad de dieciocho años, le entregué mi virginidad a un hombre cuarenta años mayor que yo.
¿Y por qué no lo haría?
Mi madre era una borracha empedernida, que cuando lograba mantenerse sobria limpiaba en las casas de personas pudientes y solía llevarme consigo. De ahí, que cuando el Señor Silas Zveg me acorraló en su biblioteca y me rompió el coño de pie, contra la estantería de sus libros, hacía