Samuel
Había recorrido las calles de la ciudad con un único objetivo en mente: encontrar a mi hermano y hacerle pagar por su traición. Con cada paso, sentía cómo la ira se entrelazaba con recuerdos amargos, avivando un fuego de venganza que había estado latente durante años. Eran llamas que consumían cualquier atisbo de remordimiento o compasión que alguna vez había tenido
En la sala de reuniones, Adriana y Ría esperaban mis instrucciones. Adriana estaba impaciente, su energía vampírica apenas