Lucien
Caminé de un lado a otro en mi habitación de hotel, impaciente y ansioso. No había visto a Octavia en todo el día, y la incertidumbre de su decisión me consumía. Por un lado, temía que eligiera no seguir el viaje conmigo, que optara por regresar a los brazos de Orión. Aunque respetaría su decisión, no podía negar que me dolería profundamente.
Con una mezcla de esperanza y resignación, recogí mis pertenencias y dejé el hotel media hora antes de la hora que habíamos acordado. Al llegar al