Heider
Estábamos en el pasillo frente a la sala de Octavia cuando el Alfa regresó, su semblante reflejaba una desesperación que no le había visto antes. Sus ojos, rojos y conteniendo lágrimas, me conmovieron profundamente. Ver al Alfa, un líder tan fuerte y decidido, en ese estado de vulnerabilidad, era algo que me costaba asimilar.
Hacía poco había tomado una decisión que jamás pensé que haría. Me había vinculado con él, pero no de una manera romántica como el vínculo que compartía con Octavia