Orión
Comencé a sentir un olor sutil y delicado, un aroma que destacaba entre los demás como una sinfonía de dulzura y frescura. Era como una caricia olfativa, envolvente y tentadora. Las notas de este aroma se entrelazaban como los pétalos de una rosa recién desplegada, con toques de frutos rojos maduros y un suave matiz de vainilla. Cada inhalación revelaba capas de esta fragancia que parecía bailar en el aire, acariciando mis sentidos de una manera cautivadora.
—¿Hueles eso? —le pregunté a