Octavia
¡Diosa Luna! No encuentro palabras para describir lo que acaba de ocurrir. Habíamos intimado antes con Orión, pero ¿esto?
Cuando sentí sus dientes desgarrar mi piel, creí que me prendería fuego. Cada mordida era un eco de deseo que reverberaba a través de mi ser. El roce áspero de sus colmillos desencadenó un escalofrío que me recorrió desde la nuca hasta los dedos de los pies. La combinación de dolor y placer creó un torbellino de emociones, como si estuviera al borde del abismo y a pu