Orión
Llegué a la habitación y entré hecho una furia. Tardé en darme cuenta de que Octavia no estaba. Miré como loco a mi alrededor; velas prendidas, música que sonaba suavemente de fondo, creando un ambiente íntimo y acogedor.
Octavia salió del baño, estaba usando ropa interior de encaje blanca. Su cabello suelto le llegaba hasta las caderas y un poco más. Nos quedamos viendo hasta que ella se movió.
—¿Estás bien? —me preguntó preocupada mientras corría hacia mí y me abrazaba. —¿Qué ocurre, am