Orión
La furia rugía dentro de mí, un fuego ardiente que amenazaba con consumir todo a su paso. Cada pulso era una explosión de rabia contenida, una tormenta que rugía en mi pecho y nublaba mi juicio.
Mis músculos se tensaron, anclados en la inmovilidad por el temor palpitante que serpenteaba en mi interior. La atmósfera se volvió densa, como si el peligro se condensara en el aire, y podía saborear el amargo regusto del miedo que se mezclaba con mi saliva.
No quería moverme, temía que si lo hac