Orión
Me levanté antes que Octavia, consciente del agotamiento que la envolvía. Permanecía inmóvil en la cama, ajena al mundo que la rodeaba. Opté por dejarla descansar un poco más; sus horas de sueño eran merecidas. La habitación estaba impregnada con el suave resplandor de los primeros rayos de sol que se filtraban por las cortinas entreabiertas.
La noche anterior había sido intensa. Darcy y Ciro compartieron un momento que, aunque necesario, dejó huellas en nuestra energía. La conexión entre