Hubo un largo silencio en ambos extremos de la línea.
Killian finalmente cedió y preguntó: — ¿Cuándo será la entrevista?
Mônica suspiró, aliviada: — Tener un hijo así es una bendición, Killian. El plazo final es la próxima semana, así que fue bueno que preguntaras ahora.
Parecía cosa del destino. Killian respondió: — Está bien, tía Mônica. Por favor, no le cuentes nada de esto a mamá.
Mônica arqueó una ceja, reflexionando: — Si tu madre te lo pregunta directamente, no se lo ocultes. La honestid