Killian lo encontró cuanto menos curioso; la recorrió con la mirada intentando descifrar cada expresión.
—¿Quieres decir que has cambiado de opinión y ahora sí tienes tiempo para mí?
Una razón más que aceptable. Samia entrelazó los dedos hasta formar un puño apretado.
—Es… más o menos eso.
—¿Y tus planes tras la graduación? ¿Has decidido que no necesitas irte de Cabralia?
Samia aprovechó la oportunidad al vuelo.
—¿No recuerda los dos mensajes que envió hace unos días y luego borró?
Killian se q