Isabela terminó las tareas del día con el doble de eficiencia de costumbre. Cuando miró el reloj, ya era hora de salir del trabajo.
En cuanto a Catarina y Emerson, no tenía ningún interés en prestarles atención, ni le importaba.
En su primer día como directora, había logrado mucho: no solo había establecido su autoridad, sino que también se había ganado la simpatía de dos compañeros.
Isabela no pudo resistirse a la tentación de compartir la buena noticia con Killian. Recogió sus cosas, salió de