Luis quiso invitarnos a otro lugar, mencionó que ahí estábamos muy expuestos, pero Jefferson negó rotundamente y yo lo apoyé, aunque fuera nuestro tío, yo no lo conocía y Jefferson hacía años que no lo veía, era imposible que pudiéramos confiar en él, así que caminó hacia la pared mas cercana y se recostó en la pared.
—¿Cómo te enteraste del remitente? —le pregunté, era una de las miles de dudas que me asaltaron la cabeza —te fuiste y después la abuela lo creó —él sonrió con tristeza.
—Pensé qu