Cap° 50

Terminé por sentarme en el suelo con las piernas débiles, la calle estaba vacía y todos nos quedamos en silencio un rato, el chico deforme bajo la mirada, como si se sintiera mal por habernos hablado de ese modo, pero tenía razón, solo alguien que hubiera experimentado tal sufrimiento sabía que había qué detener a los laboratorios Jábico, pero, ¿Cómo podíamos hacerlo? Era una organización poderosa, con dinero y dispuestos a hacer lo que fiera necesario. Si les entregaba el remitente me los quit
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