Doce horas.
Doce horas exactas habían pasado desde la última vez que habían visto a Ethan, doce horas habían estado buscándolo por todo el bosque y los alrededores de la casa de Alex y Daniel. Doce horas que habían parecido días, semanas y meses. Doce horas eternas.
El rizado se encontraba sentado en una de las sillas de la cocina, su cabeza estaba en cualquier lado menos en lo que sucedía a su alrededor. Por su mente estaban pasando muchas situaciones y emociones distintas que le impedían pode