55. Te amo a ti.
Ver como sacaban el cuerpo sin vida del hombre que había utilizado con tal de ganar un poco de tiempo me producía un a opresión en el pecho producto de la culpa. Saber que estaba convirtiéndome en una pieza más en los juegos macabros de Kedar hacía que quisiese encerrarme a llorar durante días en mi habitación. No era una mujer común, eso lo sabía desde muy joven, sin embargo, sentía que cada día se alejaba más de mí, el ideal de ser una persona diferente. A medida que pasaba el tiempo, aquel s