54. Esto es lo que somos
Once de la mañana. El reloj marcaba las once en punto de la mañana.
¿Qué podría hacer si llegase el tiempo no podía localizar a Jalid?
Gemí internamente mientras me paseaba de un lado al otro en la habitación por enésima vez. Necesitaba localizar a Jalid desesperadamente, pero todos mis intentos habían sido en vano. Tal y como lo supuse, no estaba contestando mensajes ni llamadas. No había podido dormir en toda la noche pensando en una manera de llamar su atención. Me negaba a creer que Jalid es