Jacob al notar la tardanza de Valery se bajó del auto y fue a ver que sucedía.
Las luces del letrero de la tienda parpadearon con un suave zumbido mientras Jacob giraba la cerradura de la puerta principal.
Un tenue olor a pan horneado, proveniente de la panadería cercana, flotaba en el aire y se mezclaba con el perfume húmedo de las hojas recién caídas.
A lo lejos, el chillido metálico de un tranvía rompiendo el silencio se perdía entre las calles desiertas, y el murmullo lejano de una sirena po