La mansión estaba en completo silencio cuando Nicolás bajó las escaleras, el eco de sus pasos resonando en el lugar. Una sensación de pesadez en el pecho lo oprimía, como una carga invisible. La cita con el cirujano había sido esa misma mañana, y las palabras del médico seguían retumbando en su cabeza, como un eco persistente:
"La operación es riesgosa, Nicolás. Si la postergas más, podríamos perder la oportunidad de corregir la estenosis antes de que empeore."
Él lo sabía. Sabía que el tiempo