La noche seguía su curso, con la luna iluminando la habitación de forma tenue, bañando a Valeria y a Nicolás en una luz suave que parecía desvanecer el tiempo. Valeria, aún abrazada a él, respiraba profundamente, sintiendo el latido de su corazón, como si su mundo hubiera encontrado finalmente la calma. Sin embargo, algo en el aire parecía pedir una confesión, un secreto que Nicolás había guardado por tanto tiempo.
Nicolás, con la frente apoyada en la cabeza de Valeria, permaneció en silencio d