Capítulo 46. Doble amenaza.
Samantha no podía creer su mala suerte por encontrarse con su exprometido estando sola y luego de haber vivido un momento humillante.
—Hola, gatita, ¿cómo has estado?
—Deja de llamarme así, idiota.
—¿No son los leones unos gatos? No estoy ofendiendo a nadie.
Ella intentó marcharse sin su coctel, pero Fernand se lo impidió.
—Espera, tengo algo que reprocharte. —Ella se alejó un paso de él, irritada por su cercanía—. Nunca logré doblegarte para que te entregaras a mí, pero a Lennox le abriste las