Capítulo 38. El incendio.
Samantha se despertó al día siguiente cerca del mediodía. Se percataba que estaba durmiendo mucho más de lo habitual, tal vez, por el embarazo.
Se cambió y bajó al comedor aún con pereza. No quería seguir acostada porque los músculos se le pondrían rígidos.
Se sorprendió al encontrar a Robert en el comedor atendiendo llamadas telefónicas y revisando documentos. Lo creyó en el trabajo.
Se sentó en su puesto, donde ya estaba preparado un servicio, y se alegró cuando pusieron comida en la mesa. En