—¡Vaya desastre! —le dijo Jacob por teléfono a Isabella.
Hablaba de lo que había visto en los noticiarios y de cómo el caso se había vuelto tan mediático a raíz de los últimos acontecimientos. Al parecer, alguien del hospital había filtrado la información, porque la policía seguía sin dar declaración alguna.
—Es una pesadilla.
—Quisiera estar ahí contigo.
—¡No! —exclamó Isabella, sentada sobre el inodoro esperando el resultado del test de embarazo—. Eso no sería prudente, hay periodistas vigil