—¿Por qué tardaste tanto? —preguntó Jacob, con expresión de hastío.
Isabella le contó lo que estaba ocurriendo y el grave estado de Oliver, que requería de su presencia allí.
—Iré a dejarte y luego volveré.
—No te molestes —él bajó del auto.
—Espera, ¿te enojaste?
—No, claro que no. Quédate con tu ex, el mismo que te engañó y humilló, él te necesita más que yo.
—Tus celos son absurdos, Jacob. Yo ya no siento nada por él.
—No me des explicaciones, no te las he pedido, pero estoy molesto. Es mejo