—¿Parezco una quinceañera? —preguntó la detective Valencia luego de pasarse casi media hora en el baño.
Tobar se reclinó en su silla y la vio sin pena de pies a cabeza, sobre todo las piernas, tan largas debajo de la faldita que llevaba. Completaba el conjunto una blusa ajustada, blanca, que le dejaba ver el brasier y una peluca de media melena, castaña.
—Pareces mujer.
Su osadía le costó que le lanzaran el pisapapeles. Agradeció tener buenos reflejos.
—Hablando en serio, me perturba lo encant